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viernes, 6 de mayo de 2016

Nota del Diario La Razon (Octubre 1965)


En la cancha de Porteño, un solo grito rasgó el aire en el atardecer de gloria para una modesta institución que tiene porvenir de grande: Almirante Brown. Necesitaba un empate, nada más que un empate para ganar el ascenso a la Primera B, pero Almirante Brown -alma y garra de campeón- buscó el triunfo y lo encontró frente a un rival que no le dio tregua, por lo que hizo más valiosa la conquista. Y las pequeñas tribunas de Porteño -rival en esta jornada magnífica- se poblaron de banderas y de gritos, transladándose el júbilo más allá de ese escenario para llegar hasta San Justo e invadir todo el partido de La Matanza. Después fue una noche inolvidable. Una noche para la historia del club que nació con el cariño de unos pocos entusiastas y creció envuelto en el amor de todos. La alegría pobló las calles y las ventanas florencieron en muchachas que aguardaban la llegada de los cracks para regalarles una sonrisa de agradecimiento por esta conquista que esperaban con ansias contenidas, pero con entusiasmo desbordante. Amigos y gente que no se habían visto nunca, festejaban juntos el ascenso del club y La Matanza se convirtió en una hoguera encendida de pasiones que invadieron casas y calles.



Porque el club Almirante Brown cuenta con el apoyo del barrio, como lo demuestran las recaudaciones que obtiene, y que son de alrededor de 65,000 pesos por partido. Esta cifra es importante para la división. Se ha hecho el esfuerzo de contratar a figuras conocidas que actuaron en clubes de categoria superior. En la actualidad, Onzari, Cadars, Faedda, Senes y Guenzatti, forman parte del plantel que dirige el recordado Marcos Busico.



Pero Almirante Brown , club fundado el 17 de enero de 1922, no vive solamente del y para el fútbol. Precisamente, la razón de esta nota es destacar la función social que cumple, y los sensaciones proyectos que la comisión directiva tiene en carpetas. El año que corre ha resultado por más fructífero para la institución de La Matanza.



Al esfuerzo de contratar jugadores de valía, se sumó la ampliación de la excelente sede social, situada en un punto neurálgico de San Justo. La terminación de la cancha de basquetbol, que permitirá anotar al club para disputar el campeonato de la asociación o la federación (está por decidirse) el año que viene. Sin embargo el gran espaldarazo, se lo brindó un decreto del gobierno nacional, adjudicándole a Almirante Brown 12 hectáreas de terreno de Isidro Casanova, el 30 de octubre de 1964. Realmente, el valor de esos terrenos que tuvimos el gusto de visitar, es enorme. Y la institución piensa hacer el debido honor a la regalía en la que tuvo activa participación el ministro Oñativia, construyendo una ciudad deportiva en un proyecto de gran envergadura. Según las manifestaciones del presidente del club, señor Adolfo Abate, así también del vicepresidente Peterini, el secretario Regalini, el tesorero Mendoza, el médico del club y del equipo de fútbol e integrante de la subcomisión de propaganda, doctor Foglia, y otros miembros de comisión directiva, la intención es realizar una obra de gran significación social para toda esa barriada tan populosa.



“Las posibilidades del club -nos dijo el presidente- son magníficas. En el partido de La Matanza, desgracidamente no hay clubes. Y aquí vive medio millón de habitantes. La zona de influencia de Almirante Brown es, prácticamente, hasta Cañuelas. Abarca toda la Ruta 3. Hace un mes teniamos alrededor de 2100 socios. Ahora casi somos 4000 y es impresionante la cantidad de solicitudes que recibimos diariamente. Estamos muy próximos a concretar la operación de venta del terreno en que actualmente se levanta nuestra cancha y estadio de fútbol. Esto es cuestión de días. Con ese dinero tenemos resultado construir un nuevo estadio en los terrenos que nos han adjudicado. La capacidad minima exigida para clubes de Primera B es de 15000 personas. Nosotros pensamos tener comodidad para 20,000 el dia de la inauguración. Para cuando toda la obra esté terminada, calculamos la capacidad del futuro estadio en 100,000 espectadores. Por lo pronto, la pileta de natación olímpica será realidad en menos de un mes. Esta es la primera obra ejecutada en los nuevos terrenos”.



Los integrantes de la CD nos muestran los planos aprobados, en los que constan todos los detalles de la futura ciudad deportiva. En la misma, además de la pileta olimpica con cancha de waterpolo, y del estadio de fútbol, habrá otras canchas de fútbol para divisiones menores. Varias canchas de tenis. Gran cantidad de vestuarios para socios. Otras dos piletas de natacion para distintas edades. Guarderia infantil. Pistas para atletismo, etc. Indudablemente, la obra es tan ambiciosa como plausible. Tiene gran trascendencia social y merece todo el apoyo de las autoridades. También el comercio de la zona se verá beneficiado con la concreción de los proyectos, y es lógico que su esfuerzo también mire hacia Almirante Brown. Casi seguramente el próximo 14 de noviembre, se inaugurará un mástil y se colocará la piedra fundamental, con la asistencia del presidente de la República. Para esa época, la pileta olimpica estará a punto de ser inaugurada. Caso curioso, primero comienzan los trabajos, y por cierto que a ritmo febril, y luego, cuando haya tiempo, se coloca la piedra fundamental.



Almirante Brown trabaja en serio. Reina en el grupo de hombres gran armonia. No existen divisiones entre fracciones políticas. Todos tiran del mismo carro en la misma dirección. Los jueves hay asado entre jugadores y dirigentes. Pagan una vez los dirigentes, y al jueves siguiente los jugadores. Luego de ganar un partido dificil, la CD pretendió entregarles a los jugadores un premio (no especial porque en Brown no hay premios, de manera que este hubiera sido especialisimo). Los jugadores se negaron rotundamente a recibirlo. Existe otro motivo de orgullo. Es la única institución afiliada a la AFA, que mantiene su cancha invicta este año.



Tal vez los colores de su camiseta estén indicando un destino de club grande, poderoso. Amarilla y negra a rayas verticales. Una camiseta varias veces campeona en todos lados. La del viejo y glorioso Peñarol, de Montevideo. Las razones no están bien claras, pero Almirante Brown “se puso” esos colores por que los usaba Peñarol. Tal vez un destino de grandeza...



Por de pronto, la enorme grandeza de servir a la sociedad. De preocuparse por medio millón de habitantes que esperan “su” club. Es un modo importantísimo de servir al país. De hacer patria.


martes, 14 de abril de 2015

La despedida de Carlos Zavaleta

Carlos Zavaleta tuvo su partido homenaje y despedida de Almirante Brown. Luego de una vida vistiendo los colores aurinegros, con un campeonato bajo el brazo, nacido en una familia mirasol y con la idolatría de los hinchas, el "Flaco" fue reconocido por su labor en la institución en una jornada muy emocionante.

Reviví lo mejor del partido, escuchá su discurso ante la gente y una nota donde habla de muchos temas y de su futuro. "No se van a librar fácil de mi", comentó el "Flaco" quien admitió que tiene ganas de dirigir, en un tiempo, en el club.


Las fotos de la jornada.


viernes, 8 de agosto de 2014

Las finales ante Dalmine(1987)


En 1986 se llevó a cabo una reestructuración del Fútbol Argentino (un tanto similar a la que comenzará mañana) y Almirante Brown debía ascender para volver a la categoría que merecía estar, la flamante B Nacional. Y lo hizo. Hace 27 años, el Mirasol derrotaba a Villa Dálmine, rival de mañana, y nos dio pie para recordar esas históricas finales ante el equipo de Campana. Incluye imágenes y video.

¿Cómo llegó? Almirante Brown había quedado segundo a un punto de Quilmes que ascendió directamente y, gracias a esto, clasificó al Zonal Sureste. Allí, el equipo dirigido por Roberto "Vasco" Iturrieta tuvo que enfrentar en los cuartos de final a Colegiales de San Luis a quien venció en Casanova por 3 a 2 por penales en tierras puntanas. En semifinales, ante Grupo Universitario de Tandil, igualó en uno en el Fragata Presidente Sarmiento y venció 3 a 1 de visitante. 


Almirante Brown estaba a dos partidos de volver a la máxima categoría del ascenso. 180 minutos. 90 en Campana y 90 en Isidro Casanova. Villa Dálmine tenía grandes individualidades y sólo resta mirar los nombres de los futbolistas que usaban la violeta: Hector "Gringo" Scotta y José "Pepe" Basualdo, quien 3 años después iba a ser subcampeón del mundo. Pero Almirante Brown tenía un gran equipo, en conjunto adentro y afuera de la cancha.

El primer partido se jugó en el Coliseo de Campana. Aquel 13 de junio de 1987 y Almirante Brown debía ganar para llegar tranquilo al partido en Casanova. "Sabemos que el partido a ganar es este porque nos cuesta más de local", decía Carlos Guerrero quien fue muy importante en las finales y, en una época donde no había cláusulas, todavía era jugador de Dálmine quien lo había dado a préstamo al club mirasol.

Rápidamente, Almirante Brown se puso ventaja con gol de Raúl Celín y aumentó con un gran tanto de Marcelo Rufini. Hector Scotta, a los 11 del segundo tiempo, le puso suspenso al partido pero, nuevamente, Rufini marcaba y le daba la victoria, importantísima victoria, al equipo mirasol. 


Lo más curioso pasó por el final, cuando el árbitro Pasturenzi hizo sonar el silbato, los hinchas de Almirante Brown invadieron la cancha y ¡dieron la vuelta olímpica en Campana junto a los jugadores! Para aquel distraído, falta el partido de vuelta todavía.

La revancha se llevó a cabo en el Fragata Presidente Sarmiento. Ante una multitud que llegó hasta Isidro Casanova para ver a su equipo campeón, Almirante Brown salió a la cancha con la confianza propia de un equipo campeón. El 21 de junio de 1987 quedó en la historia de la institución por un nuevo ascenso. 


"El encuentro es una anécdota. Ellos complicaron bastante  porque jugaron con dos volantes de creación y tres delanteros netos. Nos costó mucho conseguir la pelota", declaraba Sergio Seguel post-partido. Antes del final del primer tiempo, Victor Crema ponía el 1 a 0 para Dálmine y la incertidumbre recorría cada sitio del estadio. "Tenemos que empatar rápido el partido, la presión de la gente nos puede jugar en contra", les decía el entrenador Iturreita a sus dirigidos en el vestuario.

La tranquilidad recién llegó a los 53 minutos cuando Sergio "Rita" Seguel tocaba la pelota ante la salida del arquero Salvaggio y desataba la locura. El "Dale campeón" y "Desde La Matanza sale el nuevo campeón" bajaba desde la colmada tribuna de cemento y la de tablones. Era todo felicidad en Almirante Brown. "Esto es para toda la gente, especialmente para ese grupo que nos acompañó a todos lados y estuvo siempre con nosotros. Por eso la vuelta olímpica queríamos darla con ellos que esperaron veintidós años", comentaba Tatú Sequeira, pieza fundamental del equipo.

ALMIRANTE BROWN ASCENDIÓ, publicaban los diarios de la época y la emoción era de todos. Theiler, arquero mirasol, no podía ocultar su alegría: "Esto es lo más lindo que puede vivir un jugador. Dar la vuelta olímpica, jugar de local ante tu público, me llena de gozo".


Algunos datos de esa final. 390 fueron los efectivos en el encuentro. Luego del partido, muchos de los jugadores fueron a festejar al reconocido boliche Jesse James. Los hinchas, en tanto, decoraron las calles con inscripciones sobre el ascenso y las pintadas llegaron hasta Mataderos. Los dirigentes dedicaron el ascenso a cuatro personas: Luis Mendoza, ex presidente, Marcos Busico, ex entrenador, Nestor Canevari, ex jugador, y Antonio Mendoza, hincha que habia fallecido meses antes. 

El premio que recibió el plantel de Almirante Brown fue de 40.000 australes y, para llegar a esa cifra, la Comisión Directiva cobró adicionales a socios, pusieron a la venta bonos contribución a 10 australes y organizaron una "Fiesta de los campeones".  La revista Sólo Fútbol dijo lo siguiente de la hinchada: "Banderas. Al por mayor hizo ostentación la gente de Almirante Brown. La más importante, una de 80 metros que cubría casi todo el ancho del sector lateral de la tribuna".


El plantel estaba conformado por Theiler, Piazzalonga, Rufini, Sequeira, Alvarez, Celin, Guerrero, Casanueva, Rojas, Marozzi, Ortiz, Tutino, Arias, Giantomassi, Seguel, Dagametti, Flores, Candedo, Molina, Salto, Presentado, Peñaloza, Bolognese, Martini, Andreuchi, Britez y Golinowski. El entrenador en las primeras 23 fechas fue Miguel Angel Benito y en los últimos 17 partidos, Roberto Iturrieta.

"Este es el triunfo del sacrificio", cerró el Vasco Iturrieta, entrenador de Almiranet Brown. Así lo fue.

RESUMEN DE LOS PARTIDOS
Para todos aquellos que lo vivieron y los otros que quieran verlo por primera vez, les traemos el video de los dos partidos de las finales. Primero, el emocionante partido en Campana y la alocada vuelta olímpica. Luego, la victoria en Isidro Casanova y los festejos de ascenso.

Algunos se emocionarán, otros recordarán. Los que vivieron esas finales, se llenarán la cabeza de recuerdos. Los que no las vivieron, se asombrarán con las imágenes de la gente que seguía al equipo. Almirante Brown es todo ese cúmulo de cosas. Ante todo, emoción. Orgullo de pueblo, garra y corazón.



jueves, 17 de julio de 2014

San Lorenzo y Almirante Brown

31 años y 358 después. Eso es lo que llevan San Lorenzo y Almirante Brown sin enfrentarse. Desde aquella victoria mirasol en Velez que no se ven la cara. Fue aquel 24 de julio de 1982, en uno de los triunfos más importantes de la historia del club. 

San Lorenzo había descendido en 1981 y Almirante Brown venía de muchos años en la vieja Primera B. Así, se enfrentaron dos veces en el año 1982, único año del Ciclón en el ascenso. Una victoria para cada uno. 

Primer partido
El primer partido fue el 27 de febrero de 1982 en cancha de Vélez y con el arbitraje de Carlos González. Allí, donde el local fue Almirante Brown, ganó San Lorenzo por 1 a 0 con gol a los 15 minutos de Ricardo Ros. El hecho más remarcable fue el récord de recaudación ya que se obtuvieron 1.018.430.000 pesos de ese momento (si, no escribimos ningún cero de más).

Los diarios de la época comentaban el mal partido del equipo dirigido por la dupla Lopez-Caballero. "Almirante Brown resistió todo lo posible, trató de ser un rival digno y, con la colaboración de postes y travesaños, recogió sólo un gol en contra. Por momentos, fue un monólogo pero sin chiches, ni moños, ni abundancia de toque. Fuerza y ganas", escribia el diario La Nación.
Almirante Brown formó con Pistone, Sequeira, Piaggio, Amorone, Tobio, Pastor, Veloso, Rivoira, Del Bono, Rojas y Candau. Luego ingresaron Crespo por Rivoira y Marquez por Rojas. Los entrenadores eran Lopez y Caballero.

San Lorenzo formó con Quiroga, Demagistris, Verdechia, Moreno, HO Lopez, Quinteros, Ros, Rinaldi, HR Lopez, Sanchez y Morel. Luego ingresaron Insua por Sanchez y Marasco por Rinaldo. El entrenador era Juan Carlos Lorenzo.

Último partido
El segundo partido (y más recordado) fue el 24 de julio de 1982, también en cancha de Vélez, y con el arbitraje de Hector Truffa. Fue victoria de Almirante Brown por 2 a 0 con goles de Hector Rivoira a los 78 y Adrián Marquez a los 84. Aquí la recaudación fue menor (516.480.000 pesos) y el local fue el Mirasol.

"Inobjetable victoria, construida con inteligencia, aptitud colectiva y física y, por sobre todo, mucho más fútbol que el rival", decía Clarin sobre el equipo dirigido por la exitosa dupla. El triunfo aurinegro fue tapa de muchos de los medios ya que hacía tambalear al principal candidato y muchos de los jugadores del Ciclón lo eligieron como "el peor partido del torneo".
San Lorenzo formó con Cousillas, Comelles, Biain, Demagristis, Moreno, Quinteros, Insua, Batalla, HR Lopez, Sanchez y Morel. Luego ingresaron Ros por Insua y Rinaldi por Lopez. El entrenador era José Yudica.

Almirante Brown formó con Pistone, Sequeira, Rodriguez, Amorone, Tobio, Crespo, Ortiz, Rojas, Marquez, Rivoira y Candau. Luego ingresaron Tapia por Rivoira y Veloso por Rojas. Los entrenadores era Lopez y Caballero.

Unas fechas después, San Lorenzo ascendió y nunca volvieron a enfrentarse hasta este día en el que se disputen los 16vos de final de la Copa Argentina. Con este partido, se terminará la paridad y uno de los equipos se adelantará en el historial. 

Almirante Brown en San Luis


Almirante Brown jugó sólo una vez en San Luis y lo ganó por penales.

En una temporada con restructuraciones como la presente, en 1987, Almirante Brown buscaba ascender al Nacional pero su suerte quedó trunca al quedar a sólo un punto del campeón Quilmes. Igualmente, clasificó al Torneo Zonal Sureste, organizado por el Consejo Federal de Fútbol de la AFA y que daba un ascenso a la segunda categoría del Fútbol Argentino. 

En los cuartos de final de ese torneo, jugó por primera -y única- vez en San Luis. El rival fue Club Atlético Colegiales que, actualmente, juega en la Liga de Fútbol de Villa Mercedes. 

En el partido de ida, jugado en el Fragata Presidente Sarmiento, ganó Almirante Brown por 3 a 2 con doblete de Marcelo Rufini y el restante de Luis Celestino Rojas.


El partido de vuelta si se disputó en San Luis. En el estadio de Colegiales de Villa Mercedes, Almirante Brown enfrentó al local el 17 de mayo de 1987. Con el empate, el Mirasol clasificaba la semifinal donde lo esperaba Grupo Univesitario de Tandil.

No fue una buena visita a la provincia puntana ya que fue victoria de Colegiales por 2 a 1 con goles de Oroz y Fornari para el local y Raúl Celín para el aurinegro.

Con este resultado, fueron a penales donde Almirante Brown terminó ganando 7 a 6. Los goles del mirasol fueron convertidos por Juan Molina, Victor Alvarez, Celestino Rojas, Raul Celin, Hugo Flores, Eduardo Sequeira y Jorge Casanueva. Mientras que Marcelo Rufini erró su penal.

Luego la historia es conocida, el equipo dirigido por el "Vasco" Iturrieta le ganó la final a Villa Dálmine y ascendió a la B Nacional, donde jugará por 10 años consecutivos.



Esta es la síntesis de ese partido.
Colegiales SL 2 (6) - Almirante Brown 1 (7)
Goles: Oroz y Fornari (C). Sequeira (A).

Colegiales: Tamagnone, Bartolucci, Fernandez, A. Lucero, Rosane, Bautista, Del Trecco, J. Lucero, D' Andrea, Fornari y Oroz. DT: A. Barroso.
Almirante: Theiler, Sequeira, Piazzalonga, Flores, Casanueva, Alvarez, Celin, Molina, Guerrero, Seguel y Rufini. DT: Roberto Iturrieta.

Arbitro: Hector Gelay. Cancha: Colegiales de Villa Mereces, San Luis.
Para Colegiales de Villa Mercedes convirtieron: Rosané, Héctor Fernández, Fornari, Orozco, Bautista y Jorge Lucero. Claudio Theiler detuvo los tiros ejecutados por Bartolucci y Agustín Lucero. 
Para Almirante Brown convirtieron: Molina, Víctor H. Álvarez, Luis C. Rojas, Raúl A. Celín, Hugo Flores, Eduardo R. Sequeira y Jorge Casanueva. Marcelo Rufini desvió el suyo.

sábado, 8 de marzo de 2014

Los 150 de Meza Sanchez (nota exclusiva)

Sergio Meza Sánchez cumplió los 150 partidos con la camiseta de Almirante Brown y quisimos reconocerlo con la siguiente nota más entrevista. Conocé más al capitán del Mirasol, escuchalo hablar sobre el campeonato del 2007, su vuelta, su cariño por la institución y muchos tópicos más en el siguiente mano a mano exclusivo con El Gigante del Oeste.
Julio de 2006. No era el mismo Almirante Brown. Ya sin Johansen y con un fresco Blas Armando Giunta, en su primera pretemporada como entrenador, el club buscaba sacarse el peso de 9 años consecutivos jugando en la B Metropolitana. Penando en estadios humildes, navegando mitades de tabla, perdiendo todo reducido que veía cerca. Algo nunca se había perdido, la esperanza de los mejores tiempos. En este contexto, un volante de 23 años proveniente de Atlanta llega a la institución por pedido de Blas Armando Giunta quien lo marca como una esperanza y "una bomba, nene". Sergio Meza Sánchez, cabeza y voz baja, se presenta junto a sus nuevos compañeros. Todavía no era "Checho". Todavía no era el N°5 de Almirante Brown. Todavía no era el capitán. Todavía no había debutado. Todavía no imaginaba llegar a los 150 partidos.
Debuta en la cancha de Almirante Brown ganándole a Los Andes y compartiendo mediocampo con Hernán Rivero, Alejandro Orfila y Walter Gomez -quien convertiría el gol de la victoria-. El primer recuerdo es el de Meza Sanchez, con el pelo mucho más largo que el que luce en estos días, levantando la copa de campeonato en Junín. Ya no más penas en estadios humildes, basta de mitad de tabla y chau reducidos. Aunque, hablando de recuerdos, el siguiente es mucho más triste: Sergio, en llanto, consolado por el arquero Hugo Gimenez cuando Almirante desciende por los 18 puntos.

Primera era su próximo destino. No tuvo gratas actuaciones en Quilmes y Huracán. Pasó por Ferro y volvió al lugar donde estaba más cómodo. Almirante Brown. "Mi segunda casa", dice Sergio Meza Sanchez en su nota por la cantidad de partidos alcanzados. 
Sigue hablando con voz baja y mostrando su timitez -que en cancha deja de lado-, pero ya no tiene 23 años y va a ser padre dentro de poco de Uma, quien, por supuesto, ya tiene sus escarpines aurinegros. Gran parte de su vida transcurrió vistiendo la aurinegra. "Checho", el mejor jugador de Almirante Brown, el capitán, el guerrero del mediocampo, el más querido, Meza, el N°5. Sus 150 partidos, cumplidos ante San Carlos, no son poca cosa y, en la siguiente entrevista, repasa junto a nosotros su carrera fútbolistica, habla sobre su cariño al club y muchas cosas más:



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